
Una mala decisión del umpire terminó el partido. ¿Qué le dices?
Parte baja de la séptima entrada, la carrera del empate en tercera, dos outs. Tu hijo está en conteo completo y el umpire le canta el tercer strike en un lanzamiento que parecía afuera. Se acabó el partido. Media tribuna gritó, y puede que tú también. Cuando sientes que les robaron, es fácil seguir hablando de esa decisión todo el camino a casa.
Después de una derrota, echarle la culpa a una mala decisión del umpire es de las cosas más sanas. Deja que él se la eche, y que todo termine esta noche.
Tu primera reacción
Lo que vas a querer decir
Las palabras que salen primero en una noche así, por qué salen tan fácil y por qué suelen fallar.
La primera mantiene la decisión del umpire en el centro de la noche. La segunda es una lección que él no pidió. Ninguna empieza por cómo lo vio él.
Tu propia historiaPiensa en una vez en que una decisión te perjudicó injustamente. ¿Qué te ayudó a seguir adelante?
La idea
Lo que realmente está pasando
La idea que explica esta noche, en palabras sencillas.
Culpar a la decisión del umpire puede ser una explicación sana
Piensa en un viaje arruinado por una tormenta. “El clima lo arruinó” no es una excusa. Es cierto, y no dice nada de ti.
Después de una derrota, las explicaciones que suelen ayudar son las que dejan espacio para que la próxima vez salga diferente.
“Ese umpire nos costó el partido.”No fue culpa de él, y no va a pasar en cada partido.
“Siempre nos roban.”
“Siempre me achico en los momentos importantes.”“Siempre” convierte una noche en un patrón contra el que él no puede hacer nada.
Una mala decisión del umpire está fuera de su control, y no va a pasar en cada partido. Explicar una derrota así es una de las lecturas más sanas. Una vez que él haya dicho lo suyo sobre eso, su propio turno al bate es la parte que puede aprovechar.
Basado en: teoría de la atribución
El camino a casa
En el carro
Qué hacer, en el orden en que va surgiendo.
Si todavía te hierve la sangre por la decisión del umpire, primero maneja unos minutos en silencio. Tu opinión sobre la jugada puede ahogar la de él.
Si no, déjalo así. Si él quiere hablar, deja que primero diga lo suyo sobre la decisión del umpire. Luego:
Lo que podrías escuchar
“El umpire nos costó el partido.” Déjalo así. No está poniendo excusas.
“Siempre” es la palabra a la que hay que prestar atención. Regresa a esta noche: “Cuéntame del partido de hoy.”
“Igual debí haberle tirado.” Ahí está mirando su propia parte, que es algo en lo que puede trabajar. Deja que él lleve la conversación. Si quiere tu opinión, te la va a pedir.
Luego, sigue la conversación. Repite lo que escuchaste, con sus palabras, o pregunta por algo que haya mencionado, de una forma que deje la respuesta en sus manos: “Cuéntame el resto de ese turno al bate.” Las ganas de arreglarlo, o de hacer que deje de sentir lo que siente, son tu señal para hacer mejor una de estas cosas.
Le toca decidir a él: si queda algo más que decir sobre esa decisión después de esta noche, o si dejarlo ir.
Práctica
Pruébalo
Un ensayo antes de la conversación real. Elige lo que más probablemente dirías y verás cómo suele caerle a tu hijo o hija, desde cerrar la conversación hasta abrirla.
Parte baja de la séptima entrada, la carrera del empate en tercera. A tu hijo le cantan el tercer strike en un lanzamiento que parecía afuera, y se acaba el partido. En el carro dice: “Ese umpire nos costó el partido.” ¿Qué le dices?
Cómo suele caerle esto a tu hijo o hija
Práctica
¿Y luego qué?
Aquí es donde la mayoría de los padres vuelve a los viejos hábitos. Elige lo que dirías después.
Le dices: “Cuéntame cómo fue ese último turno al bate.” Él dice: “Estaba afuera. Yo sabía que estaba afuera. Nomás me cantó el ponche.” ¿Qué le dices después?
Cómo suele caerle esto a tu hijo o hija
Después de una derrota, echarle la culpa a una mala decisión del umpire es de las cosas más sanas. Deja que él se la eche, y que todo termine esta noche.
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“De verdad me impresionó (¡y me sorprendió!) cómo adaptó los ejemplos y el lenguaje al deporte específico que escogí.”
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