The Ride Home
La mañana siguiente, mamá o papá en la mesa de la cocina mirando hacia la puerta cerrada del cuarto de su hijo

Dijiste lo que no debías en el camino a casa. ¿Y ahora qué?

Anoche, en el camino a casa, dijiste algo que desearías no haber dicho. Tal vez “¿En qué estabas pensando allá afuera?” Tal vez te encerraste en un silencio frío y enojado que duró todo el trayecto. Tu hija se fue directo a su cuarto, y desde entonces no dejas de repasarlo. Todos los padres han tenido un camino a casa así.

En pocas palabras

Un mal camino a casa no borra todo lo demás. La próxima vez, si todavía traes los nervios de punta cuando te subas al carro, está bien solo manejar.

Tu primera reacción

Lo que te vas a decir

Lo que te vas a decir al día siguiente, y por qué no ayuda.

“Arruino cada regreso a casa.”
“Voy a hacer como si no hubiera pasado.”
“Nunca más voy a decir nada sobre un partido.”

La primera te castiga. La segunda la deja descifrando sola lo que significó lo de anoche. La tercera se va tanto al otro extremo que ella te pierde como alguien con quien hablar del partido.

Tu propia historia¿Alguna vez tu mamá o tu papá regresó a decirte que se había equivocado? ¿Qué efecto tuvo en ti?

La idea

Lo que realmente está pasando

La idea que explica esta noche, en palabras sencillas.

Sentir conexión sigue importando después de un mal camino a casa

Piensa en un error en el trabajo. Castigarte por él rara vez hace que la siguiente junta salga mejor. Reconocerlo, en pocas palabras, por lo general sí.

Una disculpa breve“Perdón por lo de anoche en el carro. Traía mucho estrés y me desquité contigo. No fue justo.”Es sobre lo que hiciste, y no le pide nada a ella.
Castigarte“Soy lo peor como mamá o papá.”Hace que la mañana gire en torno a lo que tú sientes, y ella puede sentir que tiene que hacerse cargo de eso.

Sentir conexión con la gente que la rodea es una de las cosas que mantienen motivada a una chica. Una disculpa breve es una forma sencilla de mostrarle que esa conexión sigue ahí.

Basado en: teoría de la autodeterminación

El camino a casa

A la mañana siguiente

Qué hacer, en el orden en que va surgiendo.

Espera a que se te pase. Una disculpa dicha mientras todavía te dura el enojo puede convertirse en la segunda ronda.

“Perdón por lo de anoche en el carro. Traía mucho estrés y me desquité contigo. No fue justo.”

Luego deja que responda, o no.

Lo que podrías escuchar

“No pasa nada.”

Acéptalo. No te debe una conversación más larga.

“Siempre haces eso.”

Es duro de escuchar. Escucha sin defenderte, y agradécele que te lo haya dicho.

Nada. Está bien. La disculpa cuenta de todos modos.

Luego, sigue la conversación. Repite lo que escuchaste, con sus palabras, o pregunta por algo que haya mencionado, de una forma que deje la respuesta en sus manos: “Cuéntame cómo se sintió lo de anoche desde tu lado.” Las ganas de arreglarlo, o de hacer que deje de sentir lo que siente, son tu señal para hacer mejor una de estas cosas.

Le toca decidir a ella: si quiere hablar del partido o no. Tu parte era la disculpa.

Si recuerdas una sola cosa

Un mal camino a casa no borra todo lo demás. La próxima vez, si todavía traes los nervios de punta cuando te subas al carro, está bien solo manejar.

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“De verdad me impresionó (¡y me sorprendió!) cómo adaptó los ejemplos y el lenguaje al deporte específico que escogí.”
Andrea F.

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