
Una descalificación borró la prueba. ¿Qué le dices?
Eliminatorias del campeonato. Tu hija llega a la pared con su mejor marca personal en los 100 pecho, suficiente para la final. Luego el tablero muestra una descalificación: un juez marcó un toque con una sola mano que, desde donde estabas, parecía con las dos. No hay final. La mitad de las gradas se quejó, y quizás tú también. Cuando sientes que les robaron, es fácil mantener viva la decisión todo el camino a casa.
Después de una derrota, echarle la culpa a una mala decisión del umpire es de las cosas más sanas. Deja que ella se la eche, y que todo termine esta noche.
Tu primera reacción
Lo que vas a querer decir
Las palabras que salen primero en una noche así, por qué salen tan fácil y por qué suelen fallar.
La primera mantiene la decisión del umpire en el centro de la noche. La segunda es una lección que ella no pidió. Ninguna empieza por cómo lo vio ella.
Tu propia historiaPiensa en una vez en que una decisión te perjudicó injustamente. ¿Qué te ayudó a seguir adelante?
La idea
Lo que realmente está pasando
La idea que explica esta noche, en palabras sencillas.
Culpar a la decisión del umpire puede ser una explicación sana
Piensa en un viaje arruinado por una tormenta. “El clima lo arruinó” no es una excusa. Es cierto, y no dice nada de ti.
Después de una derrota, las explicaciones que suelen ayudar son las que dejan espacio para que la próxima vez salga diferente.
“Ese juez me costó la final.”No fue culpa de ella, y no va a pasar en cada prueba.
“Siempre nos roban.”
“Siempre me achico en los momentos importantes.”“Siempre” convierte una noche en un patrón contra el que ella no puede hacer nada.
Una mala decisión del juez está fuera de su control, y no va a pasar en todas las pruebas. Explicar un mal resultado así es una de las formas más sanas de verlo. Una vez que haya dicho lo que tenía que decir, su propia prueba es la parte que puede aprovechar.
Basado en: teoría de la atribución
El camino a casa
En el carro
Qué hacer, en el orden en que va surgiendo.
Si todavía te hierve la sangre por la decisión del umpire, primero maneja unos minutos en silencio. Tu opinión sobre la jugada puede ahogar la de ella.
Si no, déjalo así. Si ella quiere hablar, deja que primero diga lo suyo sobre la decisión del umpire. Luego:
Lo que podrías escuchar
“Ese juez me costó la final.” Déjalo así. No está poniendo excusas.
“Siempre” es la palabra a la que hay que prestar atención. Regresa a hoy: “Cuéntame de la competencia de hoy.”
“Debí haber hecho ese toque más claro.” Ahí está mirando su propia parte, que es algo en lo que puede trabajar. Deja que ella lleve la conversación. Si quiere tu opinión, te la va a pedir.
Luego, sigue la conversación. Repite lo que escuchaste, con sus palabras, o pregunta por algo que haya mencionado, de una forma que deje la respuesta en sus manos: “Cuéntame el resto de esa prueba.” Las ganas de arreglarlo, o de hacer que deje de sentir lo que siente, son tu señal para hacer mejor una de estas cosas.
Le toca decidir a ella: si queda algo más que decir sobre esa decisión después de esta noche, o si dejarlo ir.
Práctica
Pruébalo
Un ensayo antes de la conversación real. Elige lo que más probablemente dirías y verás cómo suele caerle a tu hijo o hija, desde cerrar la conversación hasta abrirla.
Eliminatorias del campeonato. Tu hija nada su mejor marca personal, suficiente para la final, y un juez la descalifica por un toque con una sola mano que parecía con las dos. No hay final. En el carro te dice: “Ese juez me costó la final.” ¿Qué le dices?
Cómo suele caerle esto a tu hijo o hija
Práctica
¿Y luego qué?
Aquí es donde la mayoría de los padres vuelve a los viejos hábitos. Elige lo que dirías después.
Le dices: “Cuéntame cómo fue esa prueba.” Ella dice: “Fue con las dos manos. Yo sé que sí. Nomás me quitó mi prueba.” ¿Qué le dices después?
Cómo suele caerle esto a tu hijo o hija
Después de una derrota, echarle la culpa a una mala decisión del umpire es de las cosas más sanas. Deja que ella se la eche, y que todo termine esta noche.
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“De verdad me impresionó (¡y me sorprendió!) cómo adaptó los ejemplos y el lenguaje al deporte específico que escogí.”
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